La mamografía es el procedimiento clínico más eficaz para detectar el cáncer de mama, sin embargo, el mayor beneficio se produce a partir de los 50 años, que es cuando se presenta el mayor riesgo de aparición de este tumor.


La detección precoz de casos de cáncer de mama mediante una mamografía también posibilita que una mayor cantidad de mujeres que se encuentran en tratamiento por cáncer de mama pueda conservar sus mamas. Si se lo detecta en las etapas iniciales, el cáncer localizado se puede extirpar sin necesidad de extirpar la mama (mastectomía).


La recomendación de empezar las mamografías a los 50 años y después con un periodo de 2 años en vez de realizarla anualmente, se debe a la gran incidencia en tratamientos innecesarios de mujeres jóvenes al detectar tumores muy pequeños que a veces no crecen y que, al no poderse diferenciar de los agresivos son tratados innecesariamente con quimioterapia, cirugía y/o radiación.


También hay que tomar en cuenta que las mamografías pueden pasar por alto el 20% de los casos de cáncer de mama que simplemente no son visibles mediante esta técnica, por lo que el especialista debe recomendar otros estudios importantes como herramientas complementarias (tales como la autoexploración o exámenes clínicos de mamas y ecografías o IRM). Según cifras de la Sociedad Americana del Cáncer, Solo entre un 8 y un 10% de las mujeres necesitan una biopsia, y alrededor de un 80% de estas biopsias no resultan ser cáncer.


Factores a considerar:



Si tienes alto riesgo de cáncer de mama por antecedentes familiares de cáncer de mama u ovario, o has recibido un tratamiento con radiación en el pecho anteriormente, es recomendable que comiences a hacerte las mamografías a una edad más temprana (por lo general alrededor de los 30 años). Sin embargo, esto es algo que deberías conversar con tu médico.