La detección oportuna de cáncer a menudo permite la posibilidad de contar con más opciones de tratamiento. En algunos casos de la enfermedad en etapa inicial surgen signos y síntomas que pueden ser notados, aunque esto no siempre es así.

El cáncer de esófago es muy difícil de detectar en personas que no presentan síntomas, por lo que generalmente es identificado de forma accidental debido a pruebas que se hacen para otros problemas médicos.

Según la American Cancer Society estas son las pruebas radiológicas que se realizan con más frecuencia para el diagnóstico oportuno de cáncer en el sistema digestivo.

Tomografía Computarizada (TC):

  • Permite determinar si el cáncer de esófago se ha propagado a los órganos y a los ganglios linfáticos cercanos o a partes distantes del cuerpo.
Estudio con ingesta de Bario:

  • Suele ser la primera prueba en realizar para conocer qué es lo que está causando un problema al tragar.

  • En este estudio, el paciente traga bario para cubrir las paredes del esófago. Cuando se toman radiografías, el bario delinea claramente el esófago y puede mostrar cualquier área anormal en la superficie normalmente uniforme del revestimiento interno del esófago, pero no se puede utilizar para determinar cuán lejos un cáncer se ha propagado fuera del esófago.
Resonancia Magnética (RM):

  • La RM se puede utilizar para ver las áreas anormales en el cerebro y la médula espinal que pueden deberse a la propagación del cáncer. Y para mostrar mejor los detalles, se puede inyectar gadolinio (material de contraste) en una vena antes de realizar dicho estudio.
Ecografía endoscópica:

  • Este estudio imagenológico es muy útil para determinar el tamaño de un cáncer de esófago y si ha crecido hacia áreas cercanas. Asimismo, puede ayudar a mostrar si los ganglios linfáticos adyacentes podrían estar afectados por el cáncer.

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